¿Qué importancia tiene la Resiliencia hoy?
Como sabemos, la resiliencia es la capacidad de recuperarse de la adversidad frente a una situación traumática, una pérdida o una catástrofe, saliendo fortalecido con mayores recursos, competencias y conexión emocional.
Es un proceso activo, de resistencia, construcción y autoafirmación.
La resiliencia se empezó a estudiar desde un enfoque individual en la década de los 80, donde se comprobó que el 30% de niños provenientes de hogares de familias desestructuradas, con problemas graves de alcohol, violencia o trastornos psiquiátricos, al cabo de 20 o 30 años habían desarrollado una vida normal y habían salido adelante (Werner y Smith, 1982).
Otras investigaciones llevadas a cabo por Fonaguy y cols. (1984) y Rutter (1993) confirmaron esto hallazgos.
La resiliencia se extendió también a los ámbitos: familiar, social, comunitario, educativo y psicológico, siendo reforzada por los descubrimientos de la neurociencia a partir de la década de los 90.
Las investigaciones de Boris Cyrulnik fueron claves en esta evolución. Otras contribuciones a la resiliencia fueron los estudios que se hicieron con supervivientes del genocidio de Ruanda, entre otros.
Viktor Frankl, psiquiatra de origen austriaco, víctima en los campos de concentración nazi y autor del libro “El hombre en búsqueda de sentido”, plantea: “un hombre se aferra a la esperanza porque asume por completo una responsabilidad hacia un ser humano que lo espera, hacia un trabajo que le queda por concluir, y por lo tanto no desperdiciara su vida”. Tuvo la esperanza de salir del campo y transmitir a sus alumnos/as en la universidad sus experiencias y aprendizajes del horror vivido en Auschwitz.
Anna Frank, en Holanda, vivió escondida de los Nazis durante más de dos años, pero encontró un sentido a la vida pensando qué iba a hacer cuando la guerra acabase.
La mayoría de las personas que han experimentado acontecimientos traumáticos en su vida, tratan de encontrar un sentido a dicho sufrimiento, lo que implica reconstruirse y comprometerse en una nueva dinámica.
Como podemos apreciar la resiliencia se activa ante el sufrimiento, el trauma o ante una pandemia como la del COVID 19, encontrando un sentido al sufrimiento y estando acompañado de un entorno familiar cálido, una red de amigos/as o figuras significativas en quien confiar.
¿Cómo Desarrollamos y Mantenemos la Resiliencia en Tiempos del COVID 19?
- Manteniéndonos activos, reflexivos y sabiendo cómo comportarnos con el entorno.
- Potenciando y utilizando las capacidades intelectuales frente a la adversidad.
- Impulsando la cohesión familiar: manteniendo roles, jerarquías, límites y diferenciación entre los subsistemas.
- Demostrando afecto, ternura y preocupación por el bienestar de los/as niños/as y de cada uno de los miembros de la familia.
- Disponiendo de apoyo externo: profesores, familiares o amigos significativos (tutores de resiliencia), y de instituciones o grupos: escuelas, servicios de salud, servicios sociales, congregaciones religiosas u otros.
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